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15 de abril de 2017
LA NAVEGACIÓN SE HIZO MÁS MANUAL Y MUY FÍSICA POR TRES AVERÍAS IMPORTANTES
BALANCE DE OLIVER BRAVO DE LAGUNA TRAS LA VICTORIA EN EL GPI

Oliver Bravo de Laguna (RCNGC), regresa a casa, tras llegar a Génova y concluir con una victoria en la clasificación general y prototipo en el Gran Prix d´Italia, junto a Andrea Fornaro en el Sideral.

Cansado, muy cansado, en la guagua de regreso a Barcelona, desde donde voló a Gran Canaria, relató, la cara oscura de esta regata, lo que no veíamos en primera persona. Hay que recordar que en el agua no hubo descanso durante 5 días, 16 horas y 45 minutos hasta lograr su merecida victoria.

Recuerda, como la llegada a Génova de Andrea, fue muy dura, pues el transporte del barco, tardó varios días, además, tuvo la mala fortuna de romper el botalón. Pieza fundamental e imprescindible en un barco de la clase Mini Transat 6.50. Es un tubo de fibra de carbono de más de 3 metros de longitud y que sirve para amurar los espinaker asimétricos, los genaker y code 0, todas las velas de proa, imprescindible en este tipo de regata.

Prisas, muchas prisas, para repararlo, llevarlo a Génova e instalarlo a bordo. En fin un duro trabajo que Andrea soporto estoicamente, lo que hizo que se recordara sus palabras en una entrevista que dio previa a la salida... "Estaba loco por cruzar la línea de salida, muy cansado de tanto trabajo ansiaba estar en el mar, a fin de cuenta estaba allí para eso y en ese elemento es donde más cómodo se encontraba".

Ya se ha comentado los primeros compases tras la salida. Como Andrea y Oliver, vieron clara la opción oeste, por la que apostaron firmemente, pero en la segunda jornada, al arrancar el generador de corriente para cargar las baterías, un corto circuito, provoca la avería, con mucha destreza, Oliver, consigue desconectar el cable cortocircuitado, que estaba casi incandescente, sufriendo una quemadura en la mano, Andrea muy al tanto de todo, con un pantalón consigue terminar de safar el cable. Esto provoca, la ausencia de medios de recargas de las baterías, tan necesaria para la navegación en solitario y/o en dobles. Así la navegación se hace más dura, totalmente manual y muy física.

El paso por barlovento de la isla de Córcega se realizó con viento fresco, lo que hizo avanzar muy bien el barco, pero sufrieron la segunda avería importante.

Rompieron los sables 1 y 2 de la vela mayor, como navegaban bien, decidieron continuar con los sables rotos, pero pasaron a modo conservador. El objetivo principal de la regata era terminarla, eran necesarias todas las millas, para que pudieran calificar su barco de cara a la regata Mini Transat.

Los chicos, sabían, que al pasar el estrecho de Bonifacio, el viento caería, parece increíble, pero en aquellos momentos, deseaban que una encalmada les atrapara, era su oportunidad para bajar la vela mayor y reparar los dos sables, con una apaño de fortuna, con un sable de respeto que llevaban a bordo.

Solventado este problema, pasan el último waypoint, control de paso isla de Giannutri en primera posición pero sufren la tercera avería importante, se quedan sin electricidad y sin electrónica y toda información y ayuda a la navegación abordo, se pierde. Si bien de día era más o menos llevadero, de noche, sin visibilidad alguna, ver los catavientos de las velas o percibir el viento era tarea de Titanes.

Nuevamente como comentábamos, la opción oeste, sin luces, sin electrónica, sin piloto automático, pero con muchas ganas e ilusión hace que consigan llevar al Sideral 931 a la línea de llegada en primera posición, en 5 días 16 horas y 45 minutos.

Pero con la satisfacción y el orgullo del muy buen trabajo que han hecho.

Andrea Fornaro, su padre, su esposa e hija, en fin, toda su familia y la de Oliver al completo también, se merecen esta victoria, según relatan quienes les han visto navegar.