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Noticias
31 de agosto de 2015
Entrevista. Fernando del Castillo
“El mundial de snipe de 1965 significó todo para el desarrollo de la vela ligera en el Náutico”

Fernando del Castillo tenía 18 años en 1965 cuando el Real Club Náutico de Gran Canaria organizó el 22º Mundial de la clase Snipe.  Colaboró entonces y hoy,  50 años después, participa en la organización de los actos conmemorativos  del evento que tiene lugar del 4 al 6 de septiembre.  La mesa redonda sobre La Historia del Snipe en Canarias y lo que fue aquel campeonato del mundo lo recordaremos el día 4 a  19:00 horas. El acto será abierto al público.

-Hace 50 años usted tenía 18 años, era socio del Náutico y ya era aficionado a la vela. ¿En qué  navegaba?

-En aquel entonces se navegaba ya en la clase Snipe. Yo estaba todo el día chiquilleando por el club, jugando a lo que se podía y navegando en lo que se podía.

-¿Ya en esos años cuentan con este tipo de embarcación?

- Ya predominaban. Teníamos dos Snipe que eran propiedad del Club Náutico que se llamaban el Buda y el Zumba. Estábamos todos los días con ellos. Se trataba de llegar temprano para poder salir a navegar. Ahí aprendimos. Después ya nos fueron fichando los veteranos para salir con ellos de marineros.

-¿Cómo es el salto?

-Los veteranos eran propietarios ya de sus propias embarcaciones después de aquellas primeras que hizo el carpintero de rivera maestro Juan Suarez, y que fueron sorteadas entre los náuticos de entonces. Ventura Quevedo, Jechu Benjumea,  Fernando Jiménez, Joaquín Blanco;  José Martorell, que  tenía una gran destreza pues había perdido un brazo, Bernardino Valle, Jorge Cantero  y tantos otros impulsaron en sus inicios el Snipe.

-En este marco se disponen a organizar un campeonato del mundo, ¿cuál es su papel?

-Ventura Quevedo me pide que colabore como a tantos otros. Lo mismo estábamos para pegar los sobres y lo sellos, como para llevar la correspondencia a Correos o información de cómo iba la cosa a la prensa.. Estábamos para hacer cualquier cosa que hiciera falta en una organización de esta magnitud. Como un chiquillo que era, estuve dispuesto a ayudar. Cuando salíamos al agua  igual un día iba en la falúa del jurado; otro día iba en alguna de las de salvamento; otro ayudaba a varar los barcos cuando la marea estaba tan vacía ya que coincidieron con las del Pino,  y había que echarse al agua para levantarlos y calzarlos con las anguilas y que no se arañaran con las piedras. Entonces había que colaborar en todo, en todo lo que podía hacer un chiquillo de esa edad sin preguntar  el para qué o el por qué, era el Club el que te lo pedía y el magnifico e inigualable equipo que organizaba aquel fantástico campeonato del mundo.

-A los ojos de hoy pensar en la organización de un campeonato en el que participan países de los cinco continentes  sin internet ni móviles. ¿Cómo se hizo?

-Eso es lo asombroso. Y es ese el valor que me gustaría resaltar. Con los medios que había entonces, hacer un campeonato del mundo, yo no sé si fue un atrevimiento, pero  sí que fue un éxito asombroso. Lo que si es verdad es que se unió toda la masa social el Club, tanto hombres como mujeres, toda Las Palmas de Gran Canaria y toda Gran Canaria en colaborar para que el campeonato saliera perfectamente bien y, sin ninguna compensación económica para nadie. Es más, a muchos les costó dinero de su bolsillo.

La organización que se diseñó fue ejemplar. Posteriormente en otros campeonatos en el mundo se copiaron cosas que se hicieron aquí.

-¿Por ejemplo?

- Se diseñó la organización con una serie de comisiones como la rectora, medidas, dársenas , amarres, salvamento, recepción y actividades sociales, información propaganda, servicio medico, etc. en las que al frente de cada una de ellas, estaban personas de máxima solvencia que se arropaban con unos colaboradores de excepción. Por ejemplo, en el equipo de salvamento estaba el Doctor Manuel Aguiar Márquez, quien facilitaba su embarcación, como también lo hicieron D. Fermín y D. Pedro Monzón Barber, y colaboran con ellos los campeones de España de natación como lo fueron Ventura Ramírez Jaimez  o Juan Manuel Pulido Sintes. En fotografía se contó con dos fotógrafos únicos en Canarias como fueron Fachico Rojas y Juan Rodríguez Marrero, además de otros.

Para recepción de tripulaciones y actividades sociales se solicitó la colaboración de todos aquellos nautas que hablaran idiomas, lo que les facilitaba a los participantes cualquier ayuda que requirieran. Se les recogía, con vehículos propios, en el aeropuerto y desde entonces quedaban como hermanados de tal forma que a lo largo de muchos años mantuvieron con algunos, correspondencia escrita. 

 

-¿Qué significó para la vela en el club?

-Todo.  Fue como, cuando uno empieza a hervir un potaje, aquello era un potaje  pero que muy bien condimentado y organizado. Aquello hirvió, dio un sabor extraordinario y nos dimos cuenta -o se dieron cuenta los que eran mayores que yo, de que teníamos en nuestro frente del litoral las mejores condiciones del mundo para navegar. Se percataron aquellos que nos habían precedido, de que teníamos todo para sacar adelante unos magníficos regatistas y unos magníficos campeones, prueba de ello es el palmares que tiene el club hoy. El snipe fue el  principal condimento de aquel potaje ya que, salvo cruceros, no  existían optimist, ni vaurien, ni 420 ni 470, ni laser ni nada de lo que hoy predomina, todo eso fue  muy posterior, pero ya estaba hirviéndose ese potaje con toda esa gente que venía detrás . De ahí salieron muchas ideas, la flota de Snipe de nuestro Club se  duplicó en muy corto tiempo y posteriormente se crea, con Joaquín Blanco la escuela de vela de Puerto Rico. Era el futuro condimento de los próximos potajes.

-¿Que cree que habría pensado toda esa gente , la mayoría fallecida, si ve el palmarés que tiene el RCNGC en la actualidad?

- Algunos hemos tenido la suerte de verlo. Y algunos sabemos que, gracias al esfuerzo que hicieron aquellos antecesores en el 65, -del que yo fui un mero recadero y colaborador por la edad-, tenemos esto hoy. Tenemos que agradecerle todo lo que hicieron y después, y eso fue de gran importancia, que lo siguieran apoyando.  Este es el Club náutico más laureado del mundo.

 

-¿Qué significó para la ciudad?

- Se logró se hiciera un matasellos en correos conmemorativo del campeonato. Cualquier carta, postal o sobre que saliera de Gran Canaria hacia el más variopinto lugar del mundo, lo llevaba. Para el turismo tuvo su importancia, nos dimos a conocer más. Fue un revulsivo.

-¿Qué recuerda de alguna de las tripulaciones?

- La sencillez de los brasileños, las complicaciones de los cubanos y yugoeslavos de aquel entonces, para solventarles su participación por la época política en que nos encontrábamos; a los japoneses con sus cámaras fotografiando todo lo inimaginable de cada embarcación. Y que en las deshoras y días libres, se divertían como si fuera el último. Congeniaron con el Club, con sus socios, con la ciudad, con Gran Canaria. Este campeonato fue el trampolín  y todo   para nosotros con la vela.