Utilizamos cookies propias o de terceros para mejorar nuestros servicios, mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.
Puede obtener más información, o bien conocer como cambiar la configuración, en nuestra Información legal.

Aceptar

Está Vd. en Inicio >> Real Club Náutico Gran Canaria >> Noticias >> Manolo Pazos, entrenador de campeones
Noticias
08 de febrero de 2015
Vela/ Nombres propios
Manolo Pazos, entrenador de campeones

Manolo Pazos (Ferrol, 1949) forma parte de la historia del Real Club Náutico de Gran Canaria. Vivió los años fundacionales en los que Joaquín Blanco Torrent puso la semilla de un palmarés extraordinario en aquellas tiendas de campaña que se armaban en verano en la playa de Puerto Rico (Gran Canaria). A principios de los años 70  Pazos y Blanco lanzaron la vela moderna en Canarias.  

Antes  en el club ya había vela e incluso se había organizado un mundial de snipe a principios de los 60, con Blanco y Pazos llega “la vela moderna”.

Manolo Pazos, casado con Mercedes Estévez, tiene dos hijos, José Manuel y Laura, y una nieta, Ariana. Se jubiló en febrero de 2014 después de más de 40 años dedicado a producir campeones.

Entre aquellas casetas de campaña y febrero de 2014, hay infinidad de campeonatos  nacionales, muchos europeos, mundiales y varios oros olímpicos. La inmensa mayoría de los nombres que figuran en la pared donde el Náutico de Gran Canaria graba los nombres de sus campeones han entrenado con  Pazos. Es una institución en el club, es parte de su historia y con él, de la vela ligera nacional y mundial.

Esta entrevista es el resultado de un par de horas de conversación en la terraza del club de sus amores. Él pide no ser protagonista, pero con su historial resulta difícil darle ese gusto.

“Nací en 1949 en El Ferrol. Me vine (a Gran Canaria) cuando tenía 8 años porque mi padre era militar y lo destinaron aquí. Aquí comencé a aficionarme al mar, más que nada a través de mi padre, que era marino, de infantería de marina”.

Son los años del “club viejo”.  Manolo niño empieza a frecuentarlo. Cuenta que solía apostarse en las escalinatas a la espera de que a alguien le faltara un tripulante para poder embarcarse. Recuerda que su primera regata la hizo con Jesús Quevedo. “Medio le engañé diciéndole que tenía experiencia”.

Fue una regata de Snipe y el año “60 o 61”.  Pazos no es bueno para las fechas.

“Entonces los Snipe eran de madera, algunos fueron fabricados en Canarias con unos planos que se mandaron de la federación  internacional, luego ya fuimos adquiriendo barcos de la nacional y empezamos a ir a competiciones nacionales. Los barcos de plástico llegaron relativamente tarde”.

Cuando acabó los estudios secundarios, Pazos se marcha a Tenerife para hacer la carrera de marino mercante, pero en vacaciones continúa navegando en el Náutico de Gran Canaria. En el 70 empieza a colaborar con Joaquín Blanco en la escuela de vela que primero se instala en el barranco de Balito y después en la playa de Puerto Rico. “Empezamos en Balito con las tiendas que nos dejaba la OJE, era la época de Franco, años 70, 71 y 72; en el 73 ya pasamos a la playa de Puerto Rico”.

“Eran cursos de verano con un fundamento:  lograr que los niños se implicaran en la vela. Se había creado la clase Optimist que fue para mí un boom, porque permitía navegar a niños pequeños;  que no tuvieran que meterse en un Snipe, que era un barco relativamente duro. El Optimist era un barco individual e incluso asequible, porque en un principio la construcción era un poco amateur. Pedías un kid y se montaba aquí”.

El Optimist de madera que está expuesto en el vestíbulo del club fue uno de aquellos primeros barcos. Llegó a Gran Canaria en una caja y aquí se montó.

“En aquella época yo tenía la colaboración de José María Alday, que ya murió, que fue el alma mater de la escuela, como Joaquín Blanco y su mujer, María Luisa Roca, que fueron realmente los que la pusieron en marcha. Aquello fue el lanzamiento de la vela moderna en Canarias”.

“Después se creó una escuela de perfeccionamiento con los chicos que habían hecho el curso en Puerto Rico. En este segundo paso fue fundamental el papel de Tony Arias”, subraya Pazos.

“Empezamos a ir a campeonatos nacionales. El primero fue en la Manga del Mar Menor, donde participaron gente que hoy son figuras de la vela”. Fue a mediados de los 70 y participan los hermanos Doreste, Joaquín Blanco Roca, Tony Navarro, Manuel Iess. “Fuimos realmente a aprender y empezamos a tener contacto con la vela nacional”.

Joaquín Blanco ya había creado la Federación de Las Palmas y el equipo iba en representación de la provincia.

Entre aquellos primeros alumnos de la escuela de Puerto Rico están algunos que destacan en la vela mundial. Cita a los hermanos Doreste, a Joaquín Blanco y a Tony Navarro, que fue dos veces campeón del mundo juvenil en las clases Europa y Fireball.

“A partir de ahí empezamos a ir a todos los campeonatos de Optimist. Destacaron Luis Doreste, Gustavo Doreste y Manuel Doreste. José Luis Doreste en esa época del Optimist no destacó demasiado porque era muy grandón. Después vino gente como Pedro Izquierdo, Pedro Medina, Fernando Hernández Bento, figuras de la clase Optimist a nivel nacional”.

El siguiente paso es la incorporación de nuevas clases. Los niños de Puerto Rico van creciendo. “Como el 420, donde Vicente Monzón hizo una labor fantástica empezando a traer barcos. Era el responsable de la clase en el club y en la federación llevaba el comité juvenil. Llegaron otras clases como el Europa”.

En 420 fue donde empezó a destacar el más tarde medallista Fernando León, que ganaría el Campeonato del Mundo Juvenil junto a Kiko Núñez en el lago Como (Italia) con Pazos de entrenador.  Años más tarde, en 2000 y también como entrenador, repite este título en Sidney  (Australia)  con Alberto Padrón y Antonio del Castillo.

“En Europa se forma un equipazo  con Pedro Izquierdo, Luis Doreste, Roberto Molina, se me quedan nombres…”, lamenta. “Empezamos a ganar campeonatos de España”.

“A partir de ahí, teniendo liebres como teníamos, ya empiezan a destacar gente como los hermanos Martínez, Luis y Gustavo, tanto en 470 como en laser. Se moderniza un poco más la vela, se crean nuevas clases”.

Llega el momento en que en todos los campeonatos de España empieza a haber canarios en todas las categorías dentro de los cinco primeros clasificados.

“En particular el Náutico de Gran Canaria empieza a ser una referencia a nivel nacional por la calidad de sus regatistas, a pesar de que teníamos un hándicap respecto a los peninsulares, que era el transporte.  Nunca podíamos contar con los barcos en perfecto estado. Hubo veces incluso en que no llegaron a tiempo a las competiciones”.

Manolo Pazos recuerda lo sucedido en uno de los primeros campeonatos en Palma.

“Antes de empezar una competición, estábamos entrenando en la bahía cuando salió un barco del puerto, el trasatlántico Eugenio C., a toda velocidad y provocó una ola que nos arrastró a tierra. Destrozó todos los barcos incluida la neumática. Ocurrió dos días antes de empezar la competición. Tuvimos que reciclar todo el material, arreglarlo en un astillero que había en Palma, comprar orzas nuevas y al final terminamos ganando el campeonato. Fue en Optimist. En esa regata estaba Alberto Sánchez, creo que Manuel Iess, Enrique Rojas …”

A continuación: la vela femenina. “Chiquita Monzón y Patricia Guerra hicieron un tándem que a nivel nacional empezó a funcionar,  Mimi González  en 420 comenzó a  destacar, también Mari Carmen Hernández Bento, que es ahora delegada del Gobierno.

Y Leonor Valle, que navegaba de tripulante con Mari Carmen. Octavio Jiménez con Patricia Guerra, como tripulación mixta, ganaron un Princesa Sofía. Fue un hito porque quizás fue el primer resultado que teníamos a nivel internacional interesante”.

En este momento los regatistas de la clase Optimist empiezan a ser seleccionados para campeonatos del mundo y de Europa.Pazos se convierte en entrenador de los equipos nacionales, logro que achaca a los resultados que tenían los regatistas del Náutico de Gran Canaria.  

Los éxitos de la  semilla que se plantaba en Puerto Rico cada verano hacen que la Federación Española de Vela le ofrezca un contrato para dirigir el comité juvenil y de enseñanza a nivel nacional. “Tenía que trasladarme a la Península. Esto fue en el 76/ 77 más o menos; estaba recién casado”.

Entre 1970, año de la primera escuela de verano en el barranco de Balito y el 77, la progresión es brutal. “Gracias a la clase Optimist”, razona.

“Me mudo a la Península hacia el 77  y me hago cargo del comité juvenil y de enseñanza. Trabajo a nivel nacional prácticamente con todas las categorías, pero principalmente con las clases Europa y Optimist”.

Participa en la creación de escuelas por todo el país. “Por ejemplo la primera escuela que hubo en Galicia, cuando era presidente Cholo Armada, la montamos en Bouzas, en Vigo. Me recorrí toda España de arriba abajo. Lo compaginaba con el entrenamiento de los equipos nacionales juveniles”.

Formarse para poder formar.

“Pasé tres meses en la escuela francesa de Quiberon, en el oeste de Francia. En este momento Francia es la pionera en escuelas de vela. En Quiberon era donde se lograba la excelencia de los entrenadores.

Después ya se hizo el curso de entrenador nacional en España, dirigido por Paul Maest. Había profesores como Wandlosky, Ib Andersen. Asistieron a este curso otros canarios como Tony Arias o Manuel Rodríguez. Ese fue el primer curso en entrenadores que se hizo”.

“Después me vine a Las Palmas reclamado por Joaquín Blanco Torrent y seguí trabajando aquí con los regatistas nuestros en la federación provincial. El emporio de la vela estaba en el Náutico eso está claro, era donde se nutrían los equipos insular y regional”.

Las olimpiadas

El primer contacto con las olimpiadas llega con Joaquín Blanco Roca, hijo del fundador de la escuela de Puerto Rico. “Hice la preparación olímpica con Joaquín aquí en Las Palmas, para los juegos de Los Ángeles. Era su sparring, yo navegaba con un barco y él con otro. Al final no fui a los juegos por razones de presupuesto. Quedó cuarto en la clase Finn”.

“El año anterior, Joaquín había ganado el mundial de Finn que se celebró en Palamós”. Pazos recuerda que este campeonato se celebró en la época del Apartheid en Sudáfrica. 

El Gobierno español no permitió que participaran deportistas sudafricanos como hacían entonces la mayoría de los estados democráticos. “España se puso contra el apartheid y no dejó participar a los sudafricanos, yo creo que con toda la lógica del mundo, pero la internacional, que eran ingleses, partidarios del gobierno sudafricano, pues no dieron validez al campeonato”…

El año de las olimpiadas de Montreal, Tony Navarro y Manuel Doreste ganaron el mundial juvenil en la clase Fireball. Después en las de Los Ángeles Luis Doreste y Roberto Molina ganan la medalla de oro en 470.

 

¿Los Angeles  fue el año glorioso?

“Fue el de la primera medalla, el año glorioso fue Barcelona”.

¿Cómo vive personalmente el que regatistas que ha entrenado lleguen a las olimpiadas, que es lo máximo para un deportista?

“Aparte de los que ganaron medallas, desde Los Angeles siempre hubo regatistas del club en todas las olimpiadas. Después vino Moscú, que ganó Josele Doreste y participaron tres tripulaciones canarias.  El club se convierte en la referencia a nivel nacional y también a nivel mundial”.

 

¿Hay más clubes con este palmarés?  

“No hay ningún club en el mundo que tenga el palmarés que tiene este club. Seis medallas de oro. Solo por el número de medallas de un solo club no hay ninguno en el mundo”.

Tras el éxito de Los Ángeles y Séul, donde no obtuvo medalla, Luis Doreste llama a Manolo Pazos para pedirle que le ayude a preparar los juegos de Barcelona. “Fue una iniciativa de Luis Doreste, al que conozco de toda la vida. Me pide que si quiero ser su entrenador para Barcelona en la clase Flying Dutchman ”.

De nuevo traslado a la Península, para instalarse en a Barcelona. “Hacemos la campaña del 88 al 92. Yo entrenaba al equipo preolímpico, en el que había más tripulaciones. Una de ellas es la formada por Luis Doreste y Domingo Manrique. Entrenábamos en lo que hoy es el Puerto Olímpico de Barcelona. En Barcelona hubo tres medallas de oro para el club. Las de Luis Doreste y Domingo Manrique y la de Patricia Guerra , que navegaba con Teresa Zabell. Fernado  León consiguió un diploma olímpico en Soling”.

En el éxito de Barcelona Pazos destaca el papel del canario Tony Navarro, que entrenaba el equipo de la clase Europa, donde Natalia Via Dufresne gana la plata.

Y la de José Maria Van del Ploeg, al que había entrenado el propio Pazos y que, por tanto, también es un triunfo con trazas canarias.

A partir de ahí continúa trabajando para la federación española. “Voy a Atlanta como entrenador de tablas y láser, no con demasiado éxito. Ésta fue la única olimpiada a la que no fui con canarios”. En los juegos olímpicos de Atlanta de 1996 el canario Fernando León ganó el oro en la clase Tornado con Pepote Ballester.

Pazos participó también en los juegos de Sidney, como entrenador de Luis Martínez, que compitió en la clase Láser. “Después me vine como director técnico de la Federación Canaria, que ya era regional, hasta mi jubilación en febrero de 2014”.

“¿Que qué ha sido la vela para mí? rimero, mi gran afición y segundo, mi medio de vida durante un montón de años. Sin afición no habría sido posible. Ha sido una satisfacción personal el haber podido trabajar con tantas figuras de la vela mundial.  Lo negativo ha sido haber pasado casi doce años viendo muy poco a mi familia. Fueron los años que destiné a preparar las olimpiadas”.

¿Por qué este éxito de la vela en Canarias?

“Primero, porque las condiciones meteorológicas son perfectas. Segundo, porque ha habido un club que ha sabido ver esta circunstancia y ha puesto todos los medios para que esto pase y para que esto siga pasando. La vela es su santo y seña.

También se ha creado una escuela de técnicos importante. Tenemos técnicos muy preparados: Jorge Angulo, Alejandro Cabrera, Angel Zubiría, Pacuco Díaz, Javier Padrón, Luis Molina, Francis Bautista, Carmelo Mujica, Gregorio Toribio … (lamenta no citarlos a todos).

¿Qué se siente con un oro olímpico?

“Emoción y satisfacción, emoción de saltársete las lágrimas cuando salen al pódium en las olimpiadas y en los campeonatos del mundo, que tenemos unos cuantos. Desde el primero de Tony Navarro en Palamós hasta el último”.